11 sept. 2009

APUNTES SOBRE ENSEÑANZA DEL BÁSQUETBOL

Por Juan Lofrano
ENEBA Mar del Plata
¿CÓMO ES EL CONTEXTO EN EL CUAL NOS ENCONTRAMOS?

- Texto extraído del Libro “La clave del éxito en el Hockey” de Horst Wein. -

Debido a la insuficiente atención que se presta, en general, a la formación de los técnicos, se observa con preocupación que el entrenamiento se basa todavía en la mayoría de los clubes, principalmente, en la enseñanza de los gestos técnicos y en un partidito final. Su gran interés en conseguir una correcta ejecución de los más importantes gestos técnicos, muchas veces efectuados con ejercicios estereotipados que no reflejan una situación real de juego, distrae a muchos técnicos de otros elementos vitales inherentes al juego, como son los problemas de porqué, cuándo y dónde efectuar un gesto técnico.

Si se considera que, el 50 por ciento de las causas de pérdida de posesión de la pelota, se deber a una errónea toma de decisión y no en una deficiencia técnica, estos problemas exigen en el futuro más atención.

Haber dado prioridad a la técnica y al cumplimiento estricto de las ordenes del entrenador sin involucrar suficientemente al jugador en la solución de los problemas, ha impedido a muchos jóvenes jugadores entender el juego en sus aspectos más básicos. Solo así se explica el hecho de que disponemos hoy de un número insuficiente de jugadores inteligentes capaces de solucionar múltiples problemas que se presentan constantemente en el juego.

Las razones por las que la mayoría de nuestros entrenadores orientan, básicamente, su entrenamiento en la enseñanza de gestos técnicos son varias.

Ante todo, para un entrenador es mucho más fácil entrenar, demostrar, explicar y evaluar técnicas en situaciones estrictamente controladas y previsibles, que enseñar otros aspectos de igual importancia, como pueden ser la visión de juego, la anticipación, el entendimiento con un compañero, tanto en defensa como en ataque, la toma de decisiones correctas, la capacidad de adaptarse constantemente a la nueva situación de juego, etc.

En segundo lugar, en casi todos los clubes todavía se divide una sesión de entrenamiento en tres bloques: al tradicional calentamiento sin pelota, sigue generalmente la parte principal, con la parte de unos ejercicios técnicos y un minijuego, concluyendo, casi obligatoriamente, con un partido final entre dos equipos compuestos por la mitad de los jugadores participantes de la sesión. En este juego final, a menudo los jugadores no consiguen aplicar lo aprendido anteriormente por haber practicado generalmente la técnica en situaciones aisladas que no se presentan en el juego. Va a ser difícil romper con el hábito y dar al entrenamiento un marco más atractivo y moderno.

Finalmente, todavía muchos entrenadores están convencidos de que no se puede dejar al niño jugar hasta haber conseguido el dominio de todos los gestos técnicos básicos.

Pero, ¿cómo se puede jugar sin dominar suficientemente el dribbling, el pase, el lanzamiento o la defensa? ¿No se niega así la claramente importancia que tiene el saber ejecutar bien los distintos gestos técnicos? Cuando dentro de unos años, la mayoría de los técnicos apliquen con sus alumnos desde muy temprana edad nuestro propuesto “Modelo” pondrán más énfasis en los aspectos estratégicos del juego, son menospreciar, en ningún momento, la necesaria adquisición de un amplio bagaje técnico para cada jugador; y cuanto mayor sea éste, mejor.

Sorprende el poco conocimiento táctico del juego del básquetbol que tienen los jóvenes de menos de dieciséis años, aunque se sabe que es tan importante para el éxito de cualquier equipo saber no solo como pasar la pelota, sino también cuando pasarla, donde pasarla y porque pasarla con la técnica más eficaz.

Durante mucho tiempo, el enfoque de nuestras enseñanzas ha permanecido en el “cómo hacerlo”. Por el bien del básquetbol, necesitamos un armonioso matrimonio entre la enseñanza de los aspectos técnicos y tácticos.

Cambiando la forma de planear y realizar el entrenamiento, aumentará en pocos años el número de “jugadores inteligentes”, pero su cantidad solo alcanzará un porcentaje satisfactorio cuando consigamos el acuerdo de todos para reestructurar las competiciones oficiales para los jóvenes hasta catorce años. En las actuales competiciones, poco educativas y formativas, los niños no tienen la posibilidad de descubrir, aprender y aplicar los principios básicos del juego, ya que no respetan el estado mental y físico de los jóvenes.

Cuando nuestros técnicos cambien su forma tradicional de enseñanza, ayudarán al jugador a conseguir, con menos equivocaciones, un rendimiento individual y en equipo superior actual.

En segundo lugar, es difícil mantener la motivación, el interés y la agresividad del jugador durante un tiempo prolongado cuando se dedica la mayor parte del entrenamiento a la práctica de situaciones aisladas, a menudo, sin intervención de un contrario y sin el estímulo de la rivalidad entre los oponentes.

Una sesión de entrenamiento que no intente mejorar la visión de juego, no exige la toma de decisiones por parte del jugador, no lo involucra totalmente de forma mental y física, no facilita la ganancia de experiencias y no logra enseñar cómo actuar sin bola es poco eficaz, poco motivador, atractivo o formativo. La retirada de muchos de nuestros jugadores de la escuela de iniciación, especialmente a muy temprana edad, puede explicarse en parte con los métodos usados para acercarles a la práctica del básquetbol.

Todos los jugadores en los entrenamientos deberían enfrentarse más a menudo con problemas que el técnico presenta mediante un juego simplificado, elegido entre los muchos que ofrece nuestro programa.

Durante la práctica de un juego, se simulan de forma simplificada las más importantes situaciones de la competición, dando así a los jugadores suficientes tiempo para explorar y entender los principios y los problemas que puede plantear el juego. El jugador, con o sin ayuda del entrenador, aprende a tomar constantemente decisiones acerca de qué hacer, cuándo y cómo. Una técnica sólo será practicada cuando una situación del juego simplificado lo exija o cuando el jugador no es capaz de solucionar el problema a causa de una técnica deficiente.